La franja de 18:00 a 21:00 es la más concurrida de cualquier gimnasio, y también en la que más gente abandona. No por falta de ganas: por cansancio acumulado y por fricción.
El cansancio mental no es cansancio físico
Salir agotado de ocho horas de trabajo no significa que tu cuerpo no pueda entrenar. En la mayoría de los casos es fatiga mental, y suele disiparse a los diez minutos de empezar a moverte. Es un fenómeno tan habitual que conviene tenerlo presente: la desgana previa no predice cómo va a ir la sesión.
La regla práctica: comprométete solo a llegar y hacer el calentamiento. Si después de diez minutos sigues fundido, haz una sesión corta y vete. Casi nunca hará falta.
Reduce la fricción entre la oficina y la sala
- Lleva la bolsa contigo. Pasar por casa antes es donde muere la mayoría de sesiones.
- Elige un gimnasio que te pille de camino, no uno que te obligue a desviarte.
- Ten la rutina decidida. Llegar cansado y encima tener que pensar qué hacer es lo que convierte una sesión en un paseo.
Come algo a media tarde
Si comiste a las 14:00 y entrenas a las 20:00, llegas con seis horas de ayuno. Algo ligero un par de horas antes cambia bastante la sensación: una pieza de fruta, un yogur, un puñado de frutos secos. Nada copioso, que la digestión pesa.
Ajusta el plan a la hora punta
Entre las 18:00 y las 20:00 hay más gente. En lugar de esperar, cambia el orden de los ejercicios: si la prensa está ocupada, empieza por otra cosa y vuelve. Un circuito bien planteado sortea la afluencia sin perder nada.
Si tu horario te lo permite, prueba a ir a las 21:30 o a las 22:00. Es la franja tranquila que casi nadie usa, y en un centro abierto hasta las 23:00 es perfectamente viable.
Y el sueño
Es la duda clásica: ¿entrenar tarde impide dormir? Para la mayoría de la gente, no. Si a ti te desvela, prueba a terminar una hora antes de acostarte y a bajar el ritmo en el tramo final con estiramientos en lugar de con cardio intenso.
Si tienes el tiempo justo, la rutina de 45 minutos está pensada exactamente para esto.
Estas orientaciones son de carácter general y no sustituyen la valoración de un profesional. Si tienes una lesión, una patología o dudas sobre si puedes entrenar, consulta antes con un profesional sanitario. Si durante el entrenamiento notas dolor, mareo o dificultad para respirar, detente y pide ayuda.
Las recomendaciones generales de actividad física para personas adultas las publica la Organización Mundial de la Salud.


